La Masía La Tria, ubicada en Perafita, es el refugio perfecto para las parejas que sueñan con una boda de «escapada rural» sin alejarse demasiado de Barcelona. Rodeada de prados infinitos, silencio y una arquitectura histórica del siglo XVII, este espacio ofrece un lienzo inmejorable para la fotografía documental.
Como fotógrafo de bodas en Barcelona, disfruto especialmente de las bodas aquí porque la luz de la comarca de Osona (ahora Lluçanès) tiene una calidad dorada única. Esta es la crónica de una celebración donde la tradición y la naturaleza se fundieron en una historia de amor real.
Preparativos: Tradición y cartas manuscritas
La jornada comenzó con la calma propia del campo. En la habitación de la novia, la luz entraba suavemente mientras sus amigas la ayudaban con el vestido entre lágrimas de felicidad contenida. Hubo un momento precioso cuando una invitada observaba el traje colgado con ternura; esa anticipación es pura narrativa visual.
En otra zona de la masía, el novio se vestía sin prisas. El momento cumbre llegó cuando el padrino, visiblemente emocionado, leyó una carta manuscrita. Fue un instante íntimo, alejado del ruido, que reflejó el vínculo profundo que une a esta pareja con su gente.
Ceremonia al aire libre bajo el cielo de Perafita
El jardín de La Tria se transformó en un altar natural. Un pasillo rojo guiaba la mirada hacia el horizonte, flanqueado por árboles centenarios que actuaron como testigos mudos.
La novia avanzó del brazo de su padre, precedida por dos niñas con las alianzas, creando una escena de cuento. Al ser una ceremonia al aire libre, pude moverme con libertad para capturar las reacciones de los invitados sin interferir. El beso final, entre aplausos y bajo el cielo despejado de Perafita, selló el compromiso en perfecta armonía con el entorno.
Sesión de pareja: Caballos, sauces y atardeceres
Si algo distingue a Masía La Tria son sus espacios abiertos. Para la sesión de pareja, nos alejamos del cóctel y nos adentramos en el prado, donde tuvimos unos invitados de excepción: dos caballos que pastaban tranquilos.
No hizo falta dirigir nada. Los novios posaron abrazados con los animales y el campo de fondo, logrando esa estética de «boda editorial rústica» que tanto gusta. Más tarde, bajo las ramas de un sauce llorón y envueltos por la Golden Hour (hora dorada), capturamos los retratos más íntimos del día. Sin poses forzadas, solo conexión real.
Banquete: Estilo rústico-chic
La recepción se celebró en la carpa exterior, decorada con un gusto exquisito que respetaba la esencia del lugar: flores silvestres, mantelería blanca y la calidez de las velas al caer la noche.
Fue una cena llena de risas espontáneas y brindis sinceros. La atmósfera de la masía invita a que los invitados se relajen, y eso siempre se traduce en fotografías de fiesta mucho más divertidas y naturales.
¿Por qué casarse en Masía La Tria?
Tras haber trabajado en muchas fincas de Cataluña, recomiendo La Tria por tres motivos fotográficos:
Versatilidad: Tener caballos y prados verdes ofrece posibilidades creativas que no tienes en una boda urbana.
El Entorno: Las vistas despejadas de Perafita permiten fotos con mucha profundidad de campo y cielos espectaculares.
La Autenticidad: Es una masía real, con historia, ideal para bodas «Slow Wedding» donde lo importante es disfrutar.
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Si te ha enamorado el estilo natural y sin artificios de esta boda, me encantaría documentar la tuya.